lunes, 21 de febrero de 2011

Y colorín, colorado...

Este cuento no se ha acabado :) ya estamos en casa, sí, pero todavía quedan entradas de este blog, y además, estos meses viajando sólo han servido para alimentar el apetito de continuar. Cada día se nos ocurren nuevos destinos, y ya estamos planeando cuándo será el siguiente… Pero eso es harina de otro costal, ahora vamos a los últimos días de esta aventura :)

Llegamos a México DF el martes por la tarde, yo seguía fatigada por la falta de oxígeno (bueno, falta de oxígeno no, disminución de su presión parcial), sólo con ponerme de pie ya notaba que me faltaba el aire. Ay, qué sensación tan desagradable… Al día siguiente ya vino Abdiel a buscarnos al hotel, y empezamos la excursión. La Alameda, el palacio de Bellas Artes, el Zócalo, las ruinas del antiguo Tenochtitlán… la mañana cundió bastante. Para mí, lo más interesante fue lo de las ruinas, porque andaba preguntándome qué había pasado con todas las construcciones que había cuando llegó Hernán Cortés, aquellos edificios que comparaba con la Alhambra. Bien, pues no están, los destruyeron todos. Y hace unos cincuenta años, cuando iban a hacer unas obras, descubrieron los restos del que fue el edificio más importante de todos, el Templo Mayor.  En su día, era un edificio de unos 60 m de alto, construido a base de capas, por así decirlo. Es decir, primero hicieron una pirámide pequeñita, luego el siguiente emperador mexica consideraba que necesitaba una más grande, y hacía otra, pero cubriendo la primera. Y así hasta cinco veces. Como sólo quedan un par de metros de altura de los restos, lo curioso es que se ven perfectamente las distintas capas. La razón de hacerlo así, y no cambiar el edificio de lugar (que me parece más práctico, la verdad), es que su antiguo dios les dijo que tenían que aposentarse ahí donde vieran un águila encima de un cactus comiéndose una serpiente (de ahí, el emblema de México). Y así fue, a ver quién tenía huevos de mover el templo, jajaja… Que por cierto, esa es también la razón de que México DF esté sobre un terreno pantanoso y se hunda a razón de 8 cm cada año. 

Los policías, como es zona turística, iban disfrazados de mariachis, jijiji

El palacio de Bellas Artes

Maqueta de cómo era originariamente el templo, se pueden ver las distintas capas

Máscara hecha con una calavera real (falta la mitad de atrás, lógicamente). Los agujeritos son para poner un poco de pelo (estaban en todo, ¿eh?)

Los hemos bautizado como "Happy knifes" (cuchillos felices). Me hicieron mucha gracia :)

En fin, nosotros a lo nuestro. Después de una mañana tan dura nos fuimos a ver qué encontrábamos de comer, y nos encontramos con una comida corrida. Jeje, aparte de que el nombre sea gracioso o no, os cuento que es más o menos un menú del día, pero por dos euros. Normalmente, eliges entre una sopa o crema, luego entre arroz o pasta, y finalmente eliges un guiso, como llaman ellos, ya sea una hamburguesa con patatas, pollo con mole (un tipo de salsa), carne empanizada, pescado frito, tacos de pollo… Bueno y barato, que es lo importante.

Así sí que se hacen rápido las tortillas, ¿verdad?

Una vez recuperadas las fuerzas con esa comida (bueno, con la comida y con un McFlurry nuevo de McDonald’s que es súper chocolateado y súper azucarado), Abdiel nos llevó al castillo de Chapultepec, construido para ser palacio de verano. Lo bueno es que está situado sobre una colina, por lo que hay unas vistas buenísimas de la ciudad. Y además, desde la altura se aprecia mejor el paseo de la Reforma, que es una avenida que mandó hacer el emperador en su día para llegar directamente desde su casa y no dar vuelta. Qué grande, yo de mayor quiero ser emperatriz sólo para poder hacer cosas así.

Kit para batirse en duelos. Estos mejicanos sí que eran profesionales, jajaja...

Jorge es casi del mismo color que Abdiel, si es que tanto sol...

Qué bien le quedan las alas a este chico :)


Cada día a las seis de la tarde recogían la bandera con todos los honores

Y bueno, lo que no podía faltar en México era un museo del ¡¡TEQUILA!! Así que a última hora del día (no nos vamos a poner a beber tequilas a las cuatro de la tarde, queda feo…) nos acercamos a ver qué tal estaba. Ya a la entrada pintó bien: por tres euros, museo y degustación :) y lo demás ya no lo recuerdo, jajaja… No, es broma, no me emborraché tanto. El museo en sí era bastante pequeño, una única sala que explicaba cómo se hacía, cuáles eran las diferencias entre tequila y mezcal (que es parecido al tequila pero hecho con otro agave), y una exposición con botellas diferentes. Pero lo verdaderamente importante estaba en el bar de la azotea, donde nos dieron a probar tequila y mezcal, y luego pedimos una degustación de cuatro tipos diferentes de mezcal. Yo, que no bebo nunca, casi salgo cantando rancheras, jajaja… Pero estuvo muy bien, más o menos aprendí a distinguir los sabores, y el camarero era muy gracioso, cada vez que decía que aventáramos el aire por la nariz yo tenía que contener la risilla, jijii (y con el mezcal corriendo por mis venas, empezó a ser complicado…). 

Otra cosa no, pero variedad tienen...

Y además algunas botellas son muy originales :)

Preparándonos para la degustación

Jejeje, qué felices se les ve

Tenampa, donde cenamos
Cenando con unas cervecitas
 
Aquel día acabamos muertos, desde que nos vino a buscar Abdiel a las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche sin descanso, pero al día siguiente no quedaba tiempo para descansar, estaban las ruinas de Teotihuacán a tiro de piedra y no nos las podíamos perder... Estas ruinas fueron también diferentes a las otras tres que ya habíamos visto de México, lo cual está bien porque así hemos ido variando. Básicamente constan de una Calzada de los muertos, la Pirámide del sol y la Pirámide de la luna. La parte negativa es que no había ni una sola sombra, era un secarral, y, aunque soplaba una brisilla, el lorenzo pegaba que no veas. De hecho, yo creo que a la calzada de los muertos, que tiene unos 2 km de longitud, la llamaban así porque conforme la iban recorriendo se iban quedando fritos en el suelo, jajaja… La pirámide del sol viene siendo como una pirámide normal y corriente, pero de 64 m, la segunda más alta de México. Lo malo es que a esta sí que se podía subir. ¡Jo! Yo hubiera preferido tener excusa para poder quedarme abajo, jajaja… Y eso que lo malo no era subir (aunque menudos escaloncicos, alguno me llegaba a la altura de la rodilla), sino bajar, que yo no hacía más que pensar en los 1500 que se habían matado en el Chichén Itzá, y eso que no era tan alto… Pero vamos, una vez arriba, las vistas merecieron la pena, y para ser sinceros, a la bajada había barandilla :P Eso sí, a la pirámide de la luna, aunque era más bajita (45 m) ya no busqué ni excusa, me quedé abajo directamente, mientras subían Jorge y Abdiel. 

Eso del fondo es la pirámide del sol
Pirámide del sol (dcha) y de la luna (al fondo). Si ampliais la foto veréis a la gente subiendo

Bajando. Madre mía, qué miedo

Subiendo (casi prefería bajar, por lo menos es más cómodo, jejeje)

Con la pirámide del sol detrás


Aquel día no dio para mucho más, porque como las ruinas están sólo a 20 km de la ciudad, quisimos ir a la exposición Bodies, que cerraba a las siete de la tarde. Pero ir en coche desde las ruinas, situadas al norte de la ciudad, hasta la exposición, en el sur (pero dentro de la misma ciudad, no os penséis…), nos costó algo más de dos horas y media, por culpa del tráfico :( y aunque llegamos con tiempo de sobra (desde mi humilde punto de vista), cerraron las taquillas a las cinco, y por diez minutos nos dimos el paseo en balde… En fin…
Y llegó nuestro último día de la aventura :) como estábamos en un hotelazo (por 30€ la noche, genial) nos permitimos el lujo de pasarnos la mañana con la calma en la habitación, haciéndonos la mochila por última vez, viendo la tele, desayunando tranquilamente… Vamos, eso que habitualmente no podíamos hacer. Una vez más, Abdiel vino a buscarnos y fuimos a lo último que nos quedaba de la ciudad: un museo de medicina (con fetos y todo), el mercado de artesanías y a comprar mezcal :) 

Quise comprarla de ese tamaño, pero no sabía si me dejarían subirla al avión :P

De ahí, al aeropuerto. Por fin, qué ganas teníamos… 115 días. Con sus 115 noches. Ha sido una aventura increíble, y gracias a Dios, a Buddha, a Shivá o a Quetzalcóatl no hemos tenido ningún problema más desde India. Ahora echamos la vista atrás y pensamos en todo lo que pudo haber salido mal, pero salió como esperábamos. Pensándolo fríamente nos podían haber robado o atracado, podríamos habernos hecho un esguince o algo peor, nos podían haber perdido las maletas… Pero no. Todo bien, con el susto del primer día parece que ya tuvimos bastante…

¡¡Por fin!! Con los billetes de Iberia en la mano para irnos derechitos a casa, ¡¡yuju!!

Muchas gracias por todo, Abdiel. Sabes que aquí siempre habrá una habitación para ti

Así que ya estamos en casa. La sensación de entrar al hogar después de tanto tiempo es indescriptible. Todo el camino de Madrid a Zaragoza nos parecía como si nos hubiéramos ido la semana pasada, pero al entrar en casa nos dimos cuenta de lo que la habíamos echado de menos, qué raro se hacía volver a estar entre estas cuatro paredes… Y ahora estoy en mi sofá escribiendo estas líneas, por fin. Me siento inmensamente feliz. Por lo vivido estos meses, por la experiencia ganada, por darme cuenta de que sólo con un hombre como Jorge podía ser posible esto, porque ha habido momentos muy duros, pero no hemos flaqueado, nos hemos apoyado el uno al otro, y aquí estamos, como el primer día. Por todo eso, ha valido la pena.

Bienvenidos a casa :) muchas, muchas gracias, nos hizo mucha ilusión :)

De momento os dejo, 1500 palabras en una entrada, nuevo récord, pero recordad que quedan al menos dos entradas más. A todos vosotros, muchas gracias por acompañarnos, ha sido un placer teneros de lectores.

Un abrazo muy fuerte
Ingrid

3 comentarios:

  1. AAAaayyyy que bien que ya están en casa y sobre todo con un mezcal en sus manos!!! :P jejeje me encanto tenerlos en el DF y bueno pues ahora ya soy famoso, he aparecido en su Blog!!! jejejeje y bueno chicos pues a preparar los próximos viajes!!

    Un abrazo desde México!!!

    Abdiel

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  2. Qué potito Ingrid! me imaginaba la vuelta y tiene que ser una pasada!

    La verdad es que sí que pueden salir muchas cosas mal en viajes de este tipo pero si vamos pensando eso vamos apañaos!jeje Lo mejor es lo que habéis hecho; disfrutar y una vez pasado pensar en todo eso, y dejar reposar las experiencias que con el tiempo yo creo que se saborean mejor, porque te olvidas de las cosas regularcillas y te quedas con lo bueno!

    Voy a por las últimas entradas!

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  3. Hola soy una navegante por internet y me ha gustado leeros sobre Mexico, y muy guapo el chico mexicano, me gusta como lo explicas anecdotas es lo que hace simpatico l a cosa... bueno sigue con tu bloc

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