Huele a mierda de vaca, vamos, como en cualquier pueblo de España, pero empecemos por el principio...
La mañana nos sorprendió con un bonito amanecer camino de Varanasi. Aquí suele haber neblina a primera hora y la luz del sol se filtra dándole tonos anaranjados.
La mañana nos sorprendió con un bonito amanecer camino de Varanasi. Aquí suele haber neblina a primera hora y la luz del sol se filtra dándole tonos anaranjados.
| Amanecer de camino a Varanasi |
Poco después compartimos nuestro primer chai con nuestro conductor Umed. Ingrid, más valiente que yo, decidió lanzarse y se pidió un desayuno completo igual que él. La sorpresa vino cuando le sacaron una especie de tortilla rellena de patata, guindilla y muuuucha cebolla, así que ¿a que no adivináis quien se la tuvo que comer para no hacer el feo? ¡Exacto!
| Lo blanquito que parezco ¿eh? |
Diálogo de besugos numero uno entre Ingrid y el conductor durante el desayuno:
Ingrid: Do you have stomach ache after eating that? / ¿Tienes dolor de estomago despues de comerte eso? (refiriéndose a la “tortilla” antes mencionada)
Conductor: It´s made with chili, tomato, potato and onion / Está hecha de chile, tomate, patata y cebolla
Como dice mi madre, que si quieres arroz, Catalina.
Posteriormente, el número dos:
Ingrid: Do you live in Delhi? / ¿Vives en Delhi?
Conductor: Yes, I like Delhi, but there is so much traffic, I prefer my village / Si, me gusta Delhi, pero tiene mucho tráfico, prefiero mi pueblo
Ingrid me mira, silencio, risas contenidas al borde del descojono general. Y es que, pese a su pasado como colonia británica, en algunos casos, su nivel de inglés deja bastante que desear (me refiero al del indio).
Por la carretera seguimos viendo maneras interesantes de viajar por estas tierras
| Y aquí solo van tres... |
Y de “aliviar el vientre”
| Ampliad la foto y buscadlos, que hay al menos dos |
Por cierto, para que no os hagáis una idea equivocada os comento que, aquí, las “autopistas” son vías de dos carriles en cada sentido de la marcha que la gente
| Nuestra visión habitual en el camino |
Menos mal que se lo curran con la seguridad
| Sistema antiincendio en una gasolinera |
Ya en Varanasi, nuestra imagen de India cambia. Es un pueblo caótico, como no, pero agradable. Un pueblo por cuyas calles se puede pasear (incluso callejear de noche sin miedo). De día, el color lo inunda todo. Puestos callejeros ofreciendo fruta y variados alimentos, gente tratando de convencerte para que te subas a su rickshaw (bicicleta con pequeño remolque detrás), niños vendiéndote cualquier cosa a cambio de unas rupias… Nuestra boca se convierte en un continuo: no, thank you. El olor es, en ocasiones, intenso, pero no por los muertos, sino por los casi continuos excrementos de nuestras tetudas amigas.
Un amigo del conductor nos guía por la ciudad y por los famosos Ghats. Los Ghats son los lugares de acceso al Ganges donde los indios se lavan y limpian también sus ropas. Estos se encuentran por toda la orilla del rio a su paso por Varanasi. Continuamente vemos gente en ellos y es que, pese a ser un país pobre, son muy limpios. Practicamente no hemos visto a nadie sucio o que huela mal. Otro mito que cae.
| Sarees secándose al sol |
Durante nuestro paseo por el Ganges pasamos también por uno de los tres crematorios que hay. Dos hogueras en cada uno arden 24 horas para incinerar a los familiares perdidos recientemente. Para no perder tiempo y leña (que va cara, sobre todo la de sándalo), previamente parten en trozos pequeños mediante estacazos, las caderas de las mujeres y el pecho de los hombres, que por lo visto arden mal. Posteriormente, las cenizas (y no los trozos del cadáver), son echadas en el rio por un familiar.
Las mujeres no son bien vistas en este ritual de hombres, ya que pueden llorar y eso es algo que no está permitido (igualico, igualico que nuestras plañideras). En los cinco supuestos en los que un muerto no puede ser incinerado (niños menores de 10 años, leprosos, embarazadas, hombres santos y personas mordidas por una cobra) y en el caso de los animales muertos, se les echa al Ganges sin tostarlos previamente, pero con una piedra encima… un poco bruticos sí que son, sí.
A la vuelta del paseo, como hacía calor, aproveché para refrescarme y echar un trago de agua fresca en la orilla.
| ¡Va por ti, Jaime! |
Aunque no os lo creaís, nuestra querida amiga Ingrid le echó un par y se metió en una tienda a “regatear” precios de sarees, pashminas y demás, consiguiendo rebajarle al morenote de la foto más del 50% el precio inicial. Si, ya sabemos que su valor real sería bastante menor, pero habida cuenta que nosotros regateamos como el Luisma, lo normal hubiera sido conseguirlo a un 150% del valor normal ¡Bravo por mi señora!.
| ¡Menudo regateo! |
Por la noche, cogimos una barca con la que navegamos por el Ganges para ver una ceremonia por los difuntos de ese día y aprovechamos para depositar una vela flotando en el rio. De este modo, al mencionar el nombre de nuestros familiares en voz alta, mejoramos su Karma (tranquila Arantxita, que no me olvidé de ti, así que te va a mejorar el Karma en 50 puntos por lo menos).
| Vuestro Karma antes de ser depositado en el Ganges |
Y de momento me despido de camino a Delhi nuevamente para preparar nuestro nuevo destino, Nepal.
Sé que no ha sido una entrada muy divertida, pero es que, gracias a Dios, o a Shiva, no se nos ha torcido nada estos dos días (aún).
Besos para ellas y abrazos para ellos.
Jorge